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LOS 8 OBJETIVOS DEL MILENIO
En septiembre del año 2000, 189 países
miembros de la ONU aprobaron, a instancias de su secretario
general Kofi Annan, la Declaración del Milenio,
por la que se comprometían a impulsar un salto
cualitativo en la lucha contra la pobreza y en la vida
de los casi 3.000 millones de personas que hoy sufren
graves carencias en sus derechos más básicos.
Para ello se fijaron ocho objetivos clave, los Objetivos
de Desarrollo del Milenio, con una serie de metas muy
concretas y mensurables, a alcanzar en 2015. Estas son:
1. Reducir
a la mitad la pobreza extrema y el hambre.
2. Alcanzar
la educación primaria universal.
3. Eliminar
las desigualdades de género en el acceso a la educación
y a la actividad pública.
4. Reducir
en dos tercios la mortalidad infantil.
5. Reducir
en tres cuartas partes la mortalidad materna.
6. Detener
y reducir la propagación del sida y del paludismo.
7. Invertir
la pérdida de recursos medioambientales y reducir
a la mitad el porcentaje de personas sin acceso al agua
potable.
8. Fomentar
una asociación mundial para el desarrollo, que
aúne las voluntades y los recursos de gobiernos
y sociedad civil, en países ricos y pobres, lo
cual exige un aumento efectivo y cualitativo de la Ayuda
Oficial al Desarrollo (AOD) de los países desarrollados,
políticas específicas de alivio de la deuda
externa y cambios en el comercio internacional para que
los países en desarrollo puedan participar y beneficiarse
de todo su potencial.
Todas estas metas son alcanzables,
pero no se lograrán si por un lado, los países
en vías de desarrollo no se comprometen a desarrollar
políticas que fortalezcan sus instituciones, su
gobernabilidad, y prioricen las inversiones en servicios
básicos; y por el otro, si los países ricos
no incrementan sus transferenciasas económicas
y tecnológicas, y generan unas condiciones de mercado
más justas.